De atrás para adelante I

0 Paracaidístas aterrizaron acá

No es la primera vez que me río de mi misma al abrir este cuaderno y ver, como deliveradamente empecé a escribir y marcar sus hojas casi al último, casi suponiendo de antemano lo que siempre me sucede: empezar algo con emoción para después continuarlo con terquedad, por el simple hecho de no querer abandonar algo que en un principio parecía tan importante para mi.
El esfuerzo, eso que para los seres humanos es tan necesario para lograr todo aquello que uno se propone. Eso que varios libros leídos intentan dejar de lado, ante algo aún mas poderoso: la intensión, el deseo. Poner en marcha proyectos mentales y dejarlos en manos del universo, esa idea me estremece, me llena de esperanzas y de un calor interno que me hace sentir un poco menos pequeña, en un mundo no tan inmenso.
Las costumbres son difíciles de vencer, pero... no hay nada imposible si uno se lo propone. Con mi taza de mate cocido en la mano, recordándome ese calor interno, cuento las hojas entintadas de mi cuaderno, de atrás para adelante. Qué mezquina actitud la mía, solo las últimas diez fueron destinadas a ordenarme y escribir con el alma. Pero claro, el papel se acaba diciendo...







Fingir cual mimo por fuera,
por dentro... ojos que azules
se tiñen de lágrimas.











Ahora veo como diez hojas más hacia adelante seguí practicando esta especie de catarsis, con el tiempo menos aniñada, con menos forma de diario y más metáfora, humildes poesías y tristes rimas. Aquel mimo, cada vez más consciente de su mímica, decidió algo inconsciente observar esos ojos, saborear esas lágrimas, y entintar estas hojas de atrás para adelante.

Por qué nos caemos?

3 Paracaidístas aterrizaron acá

Hoy no tuve mejor idea que comprar terreno en el patio de mi casa. Casi casi llegando al piso de mármol que rodea mi pileta. Si, de mármol, no termino de entender qué tenían en la cabeza los dueños anteriores, y si, obviamente no es la primera vez que me sucede. Lo distinto del accidente ocurrido hace horas y gracias al cual estoy cubierta en hielo, es que no fue algo factible de suceder, solo un tropiezo torpe e inesperado. La serie de minutos que me mantuve inmóvil, mareada y sin inhalar oxígeno, detonaron lágrimas de confusión, dolor intensísimo,
tristeza y enojo.

"¿Por qué nos caemos?", supe escuchar decir a un padre consolando
a su hijo,
"...para aprender a levantarnos." fue su respuesta.

A veces nos esforzamos por demás en contenernos, parecer enteros, hacerle frente a la vida con una sonrisa y la frente en alto. Tanto que quizás cuando menos se lo espera, algo dentro nuestro convulsiona y conspira para hacernos caer, quebrarnos, herirnos... Y se me hace que escucho la voz de Merlín reírse por lo bajo y susurrar... "Bien". Él enseñaba a Arturo a percibir atento las señales que le conferían, eventos que pueden parecer incluso desafortunados para cualquiera.

Señal de caída libre la mía, atención... ¿qué habrá en el vació que me señalan?
El espíritu termina por hacernos reaccionar, usando el dolor como último recurso.


Saborea tardes de verano

4 Paracaidístas aterrizaron acá


Retomando en este 2010, el arte de descomponer paisaje
en escena, imagen en letras, palabras en metáfora...



En un parpadeo, aleteo de mariposa
su esencia cambia,
cielo y nubes se transforman
mimesis del color de su mirada.

Mezcla témperas, crayón y acuarelas
un chaparrón bautiza este lienzo,
la briza húmeda, fresca
deja capas translúcidas superpuestas.

Viajes de espuma ante sus ojos
se enriedan en cables de alta tensión,
forma y contraforma se estampa
sobre la bóveda de fondo.

Copas verdes poco a poco
dibujan siluetas a contraluz,
un atardecer más que se anima
y divide el firmamento en dos.

Y se diluye, se retira
la deja deseando correr su ventana,
y junto a la inocencia principesca
observar una vez más, al sol dar paso a la luna.

...solo unos metros bastaría
en aquel otro planeta...

Transición

6 Paracaidístas aterrizaron acá

Las cosas a mi alrededor, no me definen.
(me repito a mi misma...)
Pero estas raíces se ensanchan bajo mis pies
y mi andar se vuelve pesado y sin rumbo.
Mi cuerpo se encoje viendo los años retroceder.
Con ojos de niña veo cada pared escrita
y me aferro a cada puerta... cada ventana.
Un sinsabor de claustrofobia me inunda.
Esta casa me vio caer para volverme
a levantar una y otra vez.
Desearía ser más libre y dejar que las estrellas
velen por mi, pero la sensación de pertenencia
se escapa de mis manos en habitaciones extrañas.
Las cosas a mi alrededor, no me definen...



Este es mi momento

ahora aquí

adiós ayer...

José Padilla

Cloudy shapes fill the sky...

6 Paracaidístas aterrizaron acá


Simple e incomprensible a la vez.
Aún se encuentra anonadada,
cada vez que el cielo se estrella.
Y la luna se mece, observa.


Esa niña busca en cada noche,
aquel cuerpo celeste suyo.
Se siente menos pequeña
inmersa en un mundo algo gigante.


El tiempo a veces engaña
y se detiene...
El sol no deja de calentar,
los días parecen seguir igual.


Pero es cuando la brisa cambia
el clima se invierte.
Espuma de nubes invade el cielo,
prometen regar con sueños el suelo.


Simple e incomprensible a la vez
es sentir y admirar cada cambio.
Los miedos no se desprenden fácil,
pero caminar cambiando... ilumina cada paso.

Golpe en la cabeza...

13 Paracaidístas aterrizaron acá






Un golpe en la cabeza puede traer más que un simple moretón. Es un momentáneo giro de perspectiva que mezclado con dolor, confusión y mareos, me detiene en tiempo y espacio obligando a replantearme la silueta que mi sombra desparrama en el piso.
¿Por qué le cuesta tanto dejarse llevar por las estaciones? Insiste en tener una preferida sin poder saborear los distintos matices que logra con cada rayo de sol.

Con los pies fríos salgo a buscar sonrisas de rostros amigos en casas ajenas, tan pronto como ríos salados inundan las teclas de este piano. Con las suelas gastadas vuelvo a casa para esconderme en las grietas de las mismas paredes ajadas, justo debajo de un reloj de manecillas congeladas.

No falta mucho para que el techo se venga abajo... Hasta entonces, desde mi galería, seguirán en su lugar las estrellas expectantes.

Sueños pálidos

20 Paracaidístas aterrizaron acá



Basta de soñadas realidades
anhelos inalcanzables.

Los deseos se escurren
entre las yemas de mis dedos.

Les doy abrigo
hasta que uno a uno palidece.

Basta! Escucho de lejos,
pero pálidos se sujetan.

Abro ventanas
barriendo sueños afuera.

Empapados de lluvia de verano
algunos siempre regresan.

Milagros?

12 Paracaidístas aterrizaron acá

La brisa cambia y poco a poco las estrellas ocultan su luz detrás de espesas nubes. Primero se acarician, luego terminan agolpadas, encimadas desprendiendo flashes que se escurren entre las copas de los árboles.
- No te olvides de pedir un deseo, el tiempo está cambiando y creo que el cielo se prepara para repartir milagros -
Desde que tengo uso de razón, mi madre sostiene que las tormentas, especialmente las que vienen cargadas en verano, nos regalan algo más que agua para la vida. Para ella, cada trueno es un milagro. La utopía que encierra tal idea hizo que mi temor de chica por las tormentas se convirtiera en ansiosa alegría, cada vez que el aroma y el curso del aire cambiaba. Esperar intentando adivinar el momento justo en que la primera gota aterriza... dos, tres, cinco, diez!
Se suicidan de a poco y cada vez más apuradas, produciendo tal variedad de sonidos al desplomarse sobre toda superficie disponible. ¿Será que el cielo llora? ¿Serán acaso lágrimas de melancolía que desprende al dar desinteresado, puñados de milagros al mundo? Y es que no comprendo a aquellos cuyo humor oscurece argumentando que cuando el cielo rompe en llanto “el tiempo desmejora”. ¿Qué mejor que la sensación de escalofrío que siente la piel cuando la lluvia acaricia? Y qué mejor aún que el a
brazo eterno o el beso agridulce que apaga el frío del viento húmedo...
Yo no se si los truenos traen milagros, pero me gusta creerlo.

Sentada al borde de la galería
con labios de sed
y ojos que grises se tiñen de cielo.

Lágrimas de Primavera

10 Paracaidístas aterrizaron acá


- Qué sucede? Qué sentís?
- Que hoy la sonrisa brillante del sol,
lastimaría mis ojos.



- Pero cómo? Fue anoche que rompiste en llanto...
- La cálida ausencia contemplando el cielo estrellado,
me helaba por dentro.



- Pensé que las noches claras eran tu esencia...
- La claridad de la rutina agota,
preferí cobijarme entre nubes espesas.



- Qué será de nosotros sin los rayos del sol?
- Por qué no escuchas a las aves cantar mientras se bañan,
y ver a las flores reflejarse en mis lágrimas?



- Significa que tu cielo lleno es pasajero?
- Nada dura más de lo necesario, inclusive mis ojos
encuentran la paz luego de la tormenta.

Si eso somos...

26 Paracaidístas aterrizaron acá

[Quizás somos palabras que cuentan lo que somos]
Supo leer...



Si eso somos... Cuánto más tiempo debe dedicar a formular discurso, preguntas y respuestas, intentos de material en letras para dibujar sentires?

Si eso somos... Ella se siente vacía, siempre en movimiento no deja de patalear, pues no quiere tocar fondo ahogada entre reflexiones gastadas.

Si eso somos... Si solo somos un par de trazos entre pinceladas que alguien supo dejar sobre lienzo. Intranquila y agotada ella no se encuentra en el remolino de pintura.

Si eso somos... Las horas pasan, los cielos cambian, las nubes viajan... Y ahí sentada inmóvil observa. Piensa que pierde el tiempo pensando en palabras sin sentido.

Nosotros recipientes?

25 Paracaidístas aterrizaron acá

Se mezcla y absorbe
se inunda, rebalsa.
Moldea y adapta su forma
a cuanto contenedor llene.

Inmersos en las profundidades
su esencia envuelve.

Ten cuidado, pues el sol de mediodía
acaricia y evapora.
Emergen fragancias indelebles
aromas nocivos para la razón.

Dicen que en el Polo
el frío retuerce y congela,
se cristaliza
y encuentra formas brillantes.

Viaja entre corrientes
y se deshace poco a poco.

Se transforma
viaja con el girar del reloj,
desaparece o fortalece
según el clima lo afecte.

Escaso de definición
solo encuentra dimensiones,
al ocupar el espacio
en el interior de nosotros recipientes.

Quién puede decirme
que posee reglas y medidas?
Si el amar es un sentir tan bizarro
cual líquido puro, fugaz e inmaculado.


Productos delirantes que surgen entre tardes de sol y mates. Esto no es más que palabras inspiradas en la teoría filosófica de María.

Escalar un domingo de sol

25 Paracaidístas aterrizaron acá

Hoy se despertó
entre carcajadas somnolientas
y mates dulces de amigas.

Hoy el sol
sacudió capullos
al compás de la brisa tibia.

Hoy Agosto despistado
dejó olvidado al Invierno
discando 1, 2, 3...
'a ver si se apura Primavera!'

Hoy se le antoja
curar moretones
que púrpuras iban a la moda.

Hoy no le importa
pensar en la vuelta a clases
entre letras, rostros y lápices.

Hoy solo se detiene
y contempla el escalar enredado
directo al sol en un cielo claro.

Mundos absurdos

18 Paracaidístas aterrizaron acá




De tanto en tanto este mar calmo
que no sabe de lunas, ni es de mareas
se cansa del azul eterno...
Se ahoga esperando que la puesta lo tiña
y mezcle con olas, colores que complementan.

Entre remolinos bosteza
en días grises de textura lloviznosa.
O es acaso reflejo pálido de horizonte arriba?
Confunde peces y pájaros...
quién es quién? cuál es cuál?

Lluvia espesa lo golpea y zamarrea,
como pocas veces entre olas se despierta.
Y ahora?
Mil colores de marea nueva,
efervescen y divierten sin piedad a sus cosquillas.

Esta burbuja sin rumbo, anda perdida
de cresta en cresta, acá abajo allá arriba.
Plop! Casi casi... pero no revienta.
La marea sin preguntar te trajo,
desconocido coincidente...

y nos quedamos charlando a carcajadas,
mezclando mundos absurdos sin ser concientes.

Other side of the world

18 Paracaidístas aterrizaron acá



No creo que lo notes, he dejado de pertenecer a tu mundo. Me fui de viaje hacia el otro lado, me encontré escarbando entre piedras de colores, la tierra húmeda. Siento haber encontrado un refugio momentáneo, en esta línea de tiempo con futuro incierto. Tengo mis días... A veces me escurro tantos kilómetros hacia el ‘más allá’, que termino asomando mi nariz en China. Suelen ser hospitalarios, a pesar de las barreras lingüísticas creo que comprenden la situación. En un par de ocasiones supieron darme té curativo para heridas profundas, ayuda bastante, más por la compañía que la infusión misma.

Pero siempre vuelvo, a las capas más cercanas de tu lado. Cuando el sol brilla, me quedo mirando de cara el cielo, siento mis mejillas broncearse. En días lluviosos tengo la misma costumbre, y mis mejillas se llenan de gotas de nube. Por las noches asomo mis ojos, cuento estrellas fugaces. Pero solo las suficientes, antes que la melancolía de recordarte contarlas a mi lado me atrape, e intente hacerme pasar al otro lado... de regreso a tu mundo.

La ironía de esta polaridad me confunde. Me encuentro a metros bajo tierra aplastada, inmóvil, sedimentada. Pero estoy a milímetros de tus pasos, día a día, a pesar de sentir que se alejan poco a poco. Soy solo un espectador en una butaca de un teatro vacío, y tu personaje se desvanece detrás de un telón descolorido. Me sumerjo entre rocas y fósiles de tus recuerdos, así sobrevivo durante horas que se convierten en eras. De tanto soñarte a veces creo que en realidad te vuelvo a sentir, pero un terremoto movedizo me desarticula la mente y me sacude al ver la realidad.

Hoy estás más lejos.
Hoy tus pisadas
ya no lastiman mi cuerpo,
se alejan y se disuelven en huellas.
Huellas que descubren heridas.

Heridas que abro y revuelvo consternada.
Heridas que suturo superada.
Heridas que observo en momentos de paz.
Paz de primavera apurada.
Primavera que desentierra jazmines.

Running in circles

16 Paracaidístas aterrizaron acá



Camino sin sentido
solo quiero caminar.
Y apuro el paso
es que siento ansiedad.
Me encuentro corriendo
a paso firme sin parar.
Siento que me alejo
pero... lo hago en verdad?

Y ya ves...
No hago más que correr en círculos.
Hoy llegué a la cima,
las hojas que caen del viejo árbol
me lo indican.
Mañana un nuevo día
nuevo otoño, nueva cima.

Temo que la primavera
se haga esperar.
Que jazmines blancos de terciopelo
se olviden de despertar.

Sol de otoño

20 Paracaidístas aterrizaron acá



Cuántas situaciones únicas en el tiempo se te vienen a la mente,
con solo recorrer con la mirada toda aquella materia que nos rodea?
Es un instante... Sentarme en la galería a contemplar la plaza.
Escuchar a otros vivir sus vidas, sin percatarse de que
están siendo observados atentamente.
Percibo un equilibrio exagerado. El sol entibia mi piel,
y la brisa de otoño empuja a mareadas hojas secas por mi calle.

Pero... Todo aquello que en su simpleza parecía interesar,
se disuelve. De mis ojos se apoderan incontables historias,
con solo situar la mirada en un punto.
Ese banco al otro lado de mi plaza, me cuenta la primera vez
que viniste. Dijimos ser amigos, la situación no daba para más.
Tu corazón apuntaba en direcciones dobles.

Se mecen enredadas por la brisa tres hamacas, y viniste de nuevo.
Decías poder ver claro esta vez, me tomaste por sorpresa.
Una dulce incomodidad se adueñaba del momento.
Y no pude con mi genio, caminé hasta el banco en frente de mi casa,
y me seguiste. Eternos los minutos que a mi corazón hacían vacilar.
El miedo se metía por cuanta fisura en la ropa encontraba.
Llegó el momento impensado, la sensación más dulce
que he probado. No alcanzaría esbozar metáfora alguna.
Decías no poder llegar a soltarme nunca. Pero somos débiles,
y “nunca” es una promesa que se perdió entre líneas.

Y con el tiempo, el mismo banco albergó peleas, discusiones,
rizas y lágrimas. En las rejas de mi casa veo que dejamos
besos olvidados, se aburren y se enciman unos a otros.
Acompañan a la enredadera de jazmines que crocante
espera el invierno. Mi galería se pregunta, si esta noche
quizás vuelvas a ver estrellas fugaces conmigo.
El reflejo en mi ventana busca al tuyo, ese que incansable
gustaba tanto de contemplar las sierras.

Y mi mirada termina contra la pared sin poderse despegar.
Como cuando con respiración agitada te iba a dejar ir,
me sostuviste contra la misma diciendo “no llores”.
Cómo evitar contenerse? Si se siente al corazón marcharse con vos,
dejando atrás a su dueña. Me dejaste ese beso,
con un sabor mentiroso que dice no ser el último.
Y mientras contaba tus pasos... te fuiste.

Y dijimos ser amigos, la situación no daba para más.
Tu corazón apunta en direcciones dobles.
Con inocencia desconozco el por qué, me encuentro varada
en medio de la nada. Ese sentimiento zarpó,
pero no consiguió llegar a destino.


Cuántos náufragos habitan el mar?
Más de uno espera ser rescatado,
pero en cuanto lo descubren,
se sumerge y se mezcla con las olas.
Teme ser visto otra vez.
Prefiere el arrullo melancólico
que la marea le canta al cuarto de luna.

Recuerdos gastados

17 Paracaidístas aterrizaron acá



Retumban una y otra vez en su mente...

Teme que la rutina al aquietarse, en sus rincones
resuene el eco una vez más, de aquellos insistentes trenes.
Destino... al pasado, solo voleto de ida.
Y apura al tiempo en vano, las agujas del reloj vuelven
una y otra vez al punto de partida.
Se sienta esperando, como un reflejo que no encuentra
a su par expectante del otro lado.

Esta caja de música no ve más allá,
solo sabe repetir una melodía sin fin... Sin fin?
No es posible... se dice a si misma.
Todo lo que empieza debe terminar.
Incluso aquello que la memoria insiste en guardar de por vida.
Da un vistaso cada día, se sumerge en mares de tristeza
y la invaden olas de alegría.

Se ha ido...

16 Paracaidístas aterrizaron acá



Alguien que me ayude a buscarlo, se ha ido
y dejó un vacío para que el mundo entero pueda ver.
Comenzó siendo el más grande,
sorprendido y orgulloso de su propio tamaño.
No cabía dentro de mi auto, no podía pasar a través de las puertas.
Pero nada de eso importaba,
por más miradas prejuiciosas que recibiera.
No había nada igual al sentimiento que albergaba,
escapaba a cualquier intento de comprensión, y eso a él le gustaba.
No dejaba de tropezar, seguía levantándose,
creciendo unos centímetros más.

Pero... qué sucedió?
Así como llegó, se fue... sin previo aviso.
Por qué los colores comenzaron a lavarse?
La lluvia ya no cae de manera delicada,
ahora son tremendas gotas incesantes.
El sonido que producen al desparramarse sobre la vida,
le recuerdan que ya no pesa lo mismo que antes.
Recorre y observa las puertas de mi casa una por una con melancolía,
recordando aquella época ahora lejana, en que solía abrirse paso
de la única manera posible... destruyendo las aberturas.

Llegó un momento en que cualquier cosa le parecía gigante,
empezaba a comprender lo que una hormiga siente
cuando nuestro paso se acerca.
Ya no existen los ojos para él, dejó de ser si quiera un "él"...
Pasó a ser invisible, dejó de ser perceptible.
Qué hacer? No queda mucho por hacer...
Cuando la decepción llega e invade,
no hay más remedio que marcharse.
Dicen por ahí que aquel que viaja solo, busca algo que ha perdido,
busca en algún desconocido un atisbo
de lo que alguna vez lo llenó de júbilo.
Algo que acelere el olvido, que el paso cansado del tiempo promete.

Aún tengo esperanzas de que alguien lo encuentre.
Quizás se hizo amigo de la libertad,
no creo que tenga intenciones de regresar.
Aún guardo sus cosas en un cuarto de mi casa.
Si llegas a ver a mi corazón, si lo encontras... decile que lo extraño,
no creo durar mucho más en su ausencia.
Y si lo traes de vuelta, no permitas que adelgace
ni se marche una vez más.

There's traffic in the sky

1 Paracaidístas aterrizaron acá



Y no parece mejorar...

Mientras ellas se amontonan y mezclan sus naranjas
en la paleta del ocaso, me siento esperando que del tumulto,
alguna respuesta encuentre suficiente aire,
para susurrarme al oído...

Y no logro contener las lágrimas, que por un momento
parecen ahogarme, pero en cuanto caen precipitadamente
comienzo a perder peso...
Se llevan mis angustias y dejan solo vacío.

Es que no entiendo, nada parece tener sentido...
No encuentro razón de ser al tiempo, ni al tuyo ni al mio.
Lo único que siento seguro, es perderme en tus brazos.
Es ahí donde las agujas del reloj, mareadas...
Se bajan a pedir direcciones.

Despiste Selectivo

5 Paracaidístas aterrizaron acá



...sleight of hand and twist of fate...

Que sucede?
Los pensamientos se empujan unos a otros..
Ninguno estaciona entre bandas amarillas..

Nadie esperaba que la tormenta deje a su paso
cielos turquesas y nubes blancas de algodón..
No lo suponía..

Es que no entienden..
Cómo pretenden orden en mis acciones?
Si mi alma se empeña en salir desbocada..
salir a jugar a la plaza con tu alma.